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¿Qué es el Judaísmo Mesiánico?

Judaísmo Mesiánico es un movimiento en el que el judío creyente en Yeshúa, y aquel creyente que reconoce sus raíces judías encuentran el lugar donde desarrollar su fe y servicio, dentro de su cultura.

El Judaísmo Mesiánico, tuvo su inicio en Érets Israel, con el mismo Mashíaj, Mesías, Yeshua y sus discípulos, talmidim. Se desenvolvió en forma especial desde el derramamiento del Rúaj ha’Kodesh en Yerushalayim en la Fiesta de shavuot.

¿Quiénes somos?

Somos una congregación, es decir, una Sinagoga, o como lo decimos en hebreo una ’Beith ha’Kineset’ con visión hacia la familia de regreso a sus raíces judías y a la Torá.

Nos enfocamos en servir al D’os de Israel al estilo y según las tradiciones judías.  Nos consideramos judíos mesiánicos observantes de la Torá, empero una observancia basada en los valores eternos de las Instrucciones del Elohey Avraham, Itsjaac y Yaakov (Torá) y motivados por el amor a Ha’Shem y a Su Palabra, siendo justificados por la sangre del Cordero.

Practicamos el Judaísmo Mesiánico cuyo modelo nos da Yeshúa y los primeros judíos creyentes en él desde el principio conforme podemos observar en el Pacto Renovado o Brith ha’Jadashá.

Procuramos llevar las tradiciones propias de nuestro pueblo, vivir su cultura y estudiar el idioma bíblico, es decir, el Safá Kdushá, el hebreo.

¿Qué hay entre nosotros y los demás formatos de Judaísmo mesiánico?

Amamos nuestros hermanos judíos no mesiánicos sin embargo Yeshua es quien nos proporciona el modelo de judaísmo nuestro.  Considerando que Yeshúa no ha dejado ningún ejemplo o modelo de judaísmo que se identifique con el judaísmo ortodoxo, nosotros tampoco promovemos en nuestra comunidad esta postura.

Somos gente comprometida con nuestro Rabino Yeshúa Ha’Mashíaj quien consideramos el Rey de Israel, es decir el Mélej Israel.  Yeshúa, lanzó el fundamento de su ‘comunidad’ entre judíos, dentro de la cultura judía (hasta porque ninguna otra cultura esperaba un Mesías sino nuestro pueblo) y vivió dando ejemplo judío, diciendo que la ‘salvación viene de los judíos’.

Ser judío y ser mesiánico es lo más acorde que se puede imaginar.  Un judío que tiene una esperanza viva y latente en su corazón, de que el Mesías va a venir, es un judío mesiánico.  Es decir que aquellos que tienen una esperanza mesiánica no son otra cosa que judíos mesiánicos.  Es así que todos los judíos creyentes en la venida del Mesías debieran ser llamados; Judíos Mesiánicos.

Lo que ocurre, sin embargo, entre judíos tradicionales, es que a causa de no haber podido aun entender que Yeshúa es el Mesías (que cumplió las profecías, naciendo en el tiempo cierto, en el lugar cierto, haciendo las señales ciertas que se esperaba hiciera el ungido profetizado) tienen una esperanza mesiánica en la venida de un Mesías aun desconocido, pero que al fin y al cabo es el mismo Mesías que ya conocemos, es decir Yeshúa.  Cuando se cumpla el tiempo de los gentiles, nuestro pueblo ‘lo reconocerá como el que fue traspasado’ y ya no habrá diferencias entre nosotros y ellos.

¿Qué hay entre nosotros y los demás creyentes en Yeshúa/Jesús, no judíos?

Como tratamos de dejar claro anteriormente, una comunidad judía mesiánica, es la más apropiada para el judío creyente en Yeshúa.  Es allí donde este judío y aquel que ha descubierto sus raíces judías, se sentirán identificados con su cultura y tradiciones, sin sacrificio para sus convicciones mesiánicas, a saber la certeza de que Yeshúa es el Mesías que cumple las profecías.

Pero sabemos qué ha sucedido entre los gentiles.  Aquello que el Eterno propositivamente ha causado mediante el tiempo del endurecimiento de nuestro pueblo.  Esa realidad provocó hace dos mil años el primer concilio de los líderes judíos mesiánicos en Yerushalayim, y el fue allí donde el Rúaj ha’Kódesh, el Espíritu de Santidad, les guió a los lideres, todos judíos, a tratar con tolerancia y amor a aquellos que no había sido nacidos y creados en la Torá.  Nosotros no hemos desconocido a los ‘cristianos’ ni a la ‘iglesia’.  Son gente enjertada en el buen olivo Israel, quienes viven de la sabia y promesas hechas a nuestros padres.  Reconocemos que el hecho de haber heredado la teología del reemplazo les ha causado entrar por caminos extraños dejando a un lado las fiestas del Eterno entre otras bendiciones, sin embargo vemos D’os trabajando entre ellos y restaurándoles poco a poco.  Son nuestros hermanos y muchas de estas comunidades están haciendo un buen trabajo entre su gente.