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Números 25:10 – 29:40 (30:1)

Aliyás de la Torá:

  1. 25:10 – 26:4
  2. 26:5-51
  3. 26:52 – 27:5
  4. 27:6-23
  5. 28:1-15
  6. 28:16 – 29:11
  7. 29:12-40 (heb. 30:1)
  8. Maftir: 29:35-40 (heb. 30:1)

Haftará: 1Malajim Alef/I Reyes 18:46 – 19:21 – Bosith ha’Jadashá: Yojanan/Juan 15:1 – 17:26

Pinjás = Significa “boca de serpiente”.

Comentarios

 

Primera aliyá, 25:10 – 26:4

25:11 “Pinjás, hijo de Elazar, hijo del sacerdote Aharón, ha apartado mi furor de los hijos de Israel porque demostró su celo por mí entre ellos, y en mi celo no he destruido a los hijos de Israel.” – Pinjás, el nieto del Sumo Sacerdote Aharón, había tomado una lanza y con ella había matado a un jefe israelita y una madianita que habían cometido fornicación abiertamente en el campamento de Israel, profanando el Nombre de HaShem. Anteriormente había salido una orden divina a los jefes para ejecutar todos aquellos que se habían unido a Baal-Peor, cf. 25:4-5.

El Talmud[1][1] dice que Pinjás no era kohén antes de ejecutar a Zimrí. Sólo Aharón y su familia y su futura descendencia habían sido designados como sacerdotes. Pero como Pinjás ya había nacido cuando Aharón y sus hijos fueron instalados como sacerdotes, él no tenía el derecho de ser kohén, cf. Éxodo 28:1. Sin embargo él pertenecía a la familia del sumo sacerdote y por esto tenía una posición de liderazgo nato. Por lo tanto, Pinjás no había tomado la justicia en sus propias manos como individuo, sino como parte del liderazgo del pueblo había ejecutado la justicia y la ira del Eterno contra los pecadores. Su genealogía es mencionada, entre otras cosas, con el fin de mostrar que él era parte del liderazgo y tenía el derecho de hacer lo que había hecho. Él actuó como agente de HaShem, con autoridad delegada, obedeciendo el mandamiento en 25:4 “ejecútalos delante de HaShem a plena luz del día”. El celo de Pinjás fue elogiado por el Eterno y recompensado con un pacto especial para él y sus descendientes. Si él no hubiera actuado de esa manera, la ira de HaShem hubiera destruido a los hijos de Israel. El acto de Pinjás salvó al pueblo y le dio un sacerdocio perpetuo.

En el pecado de los hijos de Israel con el becerro de oro murieron 3,000 de todo Israel, pero en la plaga que vino por el pecado con Baal-Peor murieron 24,000. Aunque esta cifra corresponde a un mediano de 2,000 por cada tribu, la tribu de Shimón fue la más afectada por la plaga.

Un poco de levadura leuda toda la masa. Pero al condenar y extirpar los actos pecaminosos de una parte del pueblo, el resto del pueblo es salvado. La plaga cesó cuando Pinjás ejecutó la ira de HaShem contra los pecadores.

Si nosotros no combatimos el pecado en nuestras propias vidas y en las congregaciones, y en la sociedad en la que vivimos, crecerá como un cáncer y nos matará. No podemos ser indiferentes ante la injusticia, la mentira y otros pecados. Si andamos en tinieblas, no hay sangre que nos limpia de todo pecado, cf. 1 Juan 1:7.

25:12 “Por tanto, di: “He aquí, yo le doy mi pacto de paz… – En el texto hebreo, la palabra para “paz”, “shalom”, tiene un aparente “defecto”. La letra vav, que corresponde a la letra o, está partida. Si así fue escrito en el original ¿por qué HaShem escribió la palabra para paz completa, “shalom”, con una letra no completa? Hay una opinión que dice que Pinjás sólo tuvo justicia en su mente cuando ejecutó a los pecadores, sin tener una actitud de misericordia. Por eso el pacto con él no fue perfecto. Las Escrituras enseñan que no hay paz en la sociedad si no hay justicia. Está escrito que el fruto de la justicia es shalom, cf. Hebreos 7:2, donde primeramente habla de justicia y luego de paz, cf. Salmo 72:1-4; 85:10; Isaías 32:17; 48:22; 57:21; 60:17. Sin embargo, la paz no es perfecta si sólo se emplea la justicia, sin tener misericordia. Además no es correcto sentir venganza sino debe haber un sentimiento de pena por los que son ejecutados. Es posible que Pinjás no tenía una actitud de misericordia a la hora de ejecutar la justicia. De esta manera sólo reflejaba una parte del carácter de HaShem que es justo y misericordioso a la vez. Pinjás tenía un celo por la justicia, pero le faltaba la misericordia, y por eso el pacto de paz no fue completo.

Como Yeshúa es la imagen del Elohim invisible, él está lleno de gracia y de verdad, de misericordia y de justicia, en perfecta armonía, cf. Juan 1:14.

En 1 Crónicas 6:4-8 está escrito: Elazar engendró a Pinjás y Pinjás engendró a Avishúa, Avishúa engendró a Bukí y Bukí engendró a Uzí, Uzí engendró a Zerajyá y Zerajyá engendró a Meraiot, Meraiot engendró a Amaryá y Amaryá engendró a Ajitov, Ajitov engendró a Tsadok y Tsadok engendró a Ajimats

 

Tsadok (Sadoc) fue un descendiente de Pinjás (Finees). Él fue sacerdote en tiempos de David el rey, cf. 2 Samuel 8:17. En el nuevo diccionario Certeza[1][2] está escrito:

Sadoc (heb. “tsadok”, ‘justo’). Hijo de Ahitob, que fue, según 1 Cr. 6.1ss, 50ss, descendiente de Eleazar, tercer hijo de Aarón. Fue sacerdote de la corte de David juntamente con Abiatar (2 S. 8.17) y tuvo a su cargo el arca (2 S. 15.24s); tomó parte en el ungimiento de Salomón como sucesor de David cuando Abiatar apoyó a Adonías (1 R. 1.7ss). Él y sus descendientes cumplieron funciones sumo sacerdotales en el templo de Salomón hasta su destrucción en 587 a.C. Ezequiel restringe a la familia de Sadoc los privilegios sacerdotales en su nuevo ordenamiento, sobre la base de que sólo ellos fueron inocentes de la apostasía bajo la monarquía (Ez. 44.15ss). En el segundo templo los de la familia de Sadoc retuvieron el sumo sacerdocio en forma continuada hasta el 171 a.C., cuando fue transferido a Menelao por Antíoco IV; incluso después de esto un sacerdocio sadoquita presidió sobre el templo judío en Leontópolis, Egipto, hasta que Vespasiano lo cerró poco después del 70 d.C. La comunidad de Qumrán se mantuvo leal al sacerdocio de Sadoc y esperaba su restauración.

El gran escriba Ezrá era descendiente de Pinjás, cf. Esdras 7:1-5.

Durante el reinado mesiánica se restaurará la familia de Pinjás por la línea de Tsadok, según Ezequiel 40:46; 43:19; 44:15; 48:11-12. HaShem no quebranta sus promesas. Hasta que pasen el cielo y la tierra, los descendientes de Tsadok serán sacerdotes delante de Él.

El Midrash[1][3] enseña que durante el primer templo hubo 18 descendientes de Pinjás que sirvieron como sumos sacerdotes. En el segundo templo hubo 80 sumos sacerdotes descendientes de Pinjás.

25:14 “El nombre del hombre de Israel que fue muerto con la madianita era Zimri, hijo de Salu, jefe de una casa paterna de Shimón” – La tribu de Shimón tenía problemas para dominar su instinto sexual. El ejemplo de su jefe produjo mucho pecado entre ellos y por lo tanto la plaga que vino sobre los hijos de Israel hizo morir a muchos de la tribu de Shimón, de modo que al comparar los dos últimos censos se ve una reducción considerable en esa tribu.

26:1 “Y aconteció después de la plaga, que HaShem habló a Moshé y a Elazar, hijo del sacerdote Aharón, diciendo” – En este versículo vemos como HaShem destaca la importancia de la plaga antes del censo. Esto nos enseña que la plaga tiene mucho que ver con el resultado del censo.

 

Segunda aliyá, 26:5-51

26:5b “la familia” – Este texto nos muestra la importancia de la familia en Israel. La palabra “mishpajá” familia, es mencionada 84 veces en esta aliyá. Esto nos enseña una verdad muy importante, que a HaShem le importa muchísimo la familia.

26:5-51 En este pasaje vemos el aumento y la disminución de las tribus desde el último censo. Algunas tribus aumentaron considerablemente, otras perdieron bastante, pero el resultado final fue muy parecido al anterior, con sólo 1,820 personas de diferencia.

Nombre tribu Primer censo Segundo censo Diferencia
Reuvén 46,500 43,730 -2,770
Shimón 59,300 22,200 -37,100
Gad 45,650 40,500 -5,150
Yehudá 74,600 76,500 1,900
Yisajar 54,400 64,300 9,900
Zvulún 57,400 60,500 3,100
Menashé 32,200 52,700 20,500
Efrayim 40,500 32,500 -8,000
Binyamín 35,400 45,600 10,200
Dan 62,700 64,400 1,700
Asher 41,500 53,400 11,900
Naftalí 53,400 45,400 -8000
SUMA 603,550 601,730 -1,820

 

Si todas las tribus hubieran crecido como la tribu de Menashé, con un 63.7 % de aumento en 38 años, el pueblo entero hubiera tenido unos 384.450 varones más, en total 988.000. La falta de crecimiento es debido al pecado en el pueblo. La falta de entrega a la obediencia a los mandamientos es la mayor causa de la falta de crecimiento en el pueblo judío. Las guerras y la asimilación que han causado que el pueblo judío no sea muy grande son resultados de la falta de compromiso con la Torá. El pueblo de Israel podría haber sido el más numeroso de todos los pueblos del mundo si la Torá hubiera sido la regla de vida para la mayoría. Este censo fue la base para el reparto de la tierra durante el tiempo de Yehoshúa.

26:14 “Estas son las familias de los shimonitas: veintidós mil doscientos.” – En Números 1:23 está escrito: “los enumerados de la tribu de Shimón fueron cincuenta y nueve mil trescientos.

Al comparar estos dos textos vemos que la tribu de Shimón había perdido 37,100 personas desde el censo anterior. Fue severamente dañada por la plaga porque su jefe había abierto una la brecha por medio de su pecado con Kozbí, la mujer midianita. Anteriormente Moshé también se había unido a una mujer midianita, Tsiporah, pero hubo una gran diferencia entre su unión con ella y esta unión por causa de Baal-Peor. La esposa de Moshé mostraba señales de obediencia a la fe de Israel, pero las mujeres midianitas que se acercaron a los hijos de Israel en esta ocasión estaban engañando a los hijos de Israel para que se entregaran a la idolatría.

Los midianitas eran descendientes de la unión que hubo entre Avraham y su tercera esposa Keturá, cf. Génesis 25:1-4.

 

Tercera aliyá, 26:52 – 27:5

26:54 “A la (tribu) más numerosa aumentarás su patrimonio, y a la menos (numerosa) reducirás su patrimonio. A cada una según sus contados le será entregado su patrimonio” – Según Rashí, este censo fue la base para el reparto de la tierra en el tiempo de Yehoshúa. Los que tenían 20 años o más y fueron incluidos aquí obtuvieron un patrimonio en la tierra.

26:55 “Pero la tierra se dividirá por suerte. Recibirán su heredad según los nombres de las tribus de sus padres.” – Según Rashí, las áreas personales de la tierra fueron distribuidas en el tiempo de Yehoshúa tomando en cuenta el número de personas que entraron en la tierra, según este último censo, cf. 26:53, y el número de personas que salieron de Egipto, cf. 26:55. Cada familia recibió terrenos que correspondían al número de varones que entraron en la tierra prometida. Sin embargo, ellos tenían que dividir sus partes entre ellos mismos de acuerdo con el número de sus antepasados que habían salido de Egipto.

 

Ejemplo de reparto:

Los dos hermanos Alef y Bet salieron de Egipto. Alef tenía tres hijos y Bet sólo tenía uno.

Los cuatro recibieron primero cuatro porciones iguales en la tierra.

Sin embargo, ellos tenían que “devolver” cada uno su porción a sus padres que habían salido de Egipto y habían muerto en el desierto. El terreno de las cuatro porciones  fue dividido por la mitad entre los dos hermanos Alef y Bet.

De esta manera cada uno de los hijos de Alef recibió 1/3 de la herencia de su padre, que corresponde a 2/3 de una porción. Y el hijo de Bet recibió toda la herencia de su padre, que corresponde a dos porciones enteras.

26:59 “Y el nombre de la mujer de Amram era Yojeved, hija de Leví, que le nació a Leví en Egipto; y ella dio a luz de Amram, a Aharón, a Moshé y a su hermana Miryam” – La Torá destaca el hecho de que Yojeved era hija de Leví. En este caso tenemos que entender la palabra “hija” como “descendiente”, no como hija directa. Si hubiera sido hija directa de Leví tendría varios cientos de años cuando dio a luz a Moshé. Este texto nos enseña que ella tomó muy en serio su procedencia. Es posible que esta actitud de apego a la familia y a su propia tribu se haya trasladado a su hijo Moshé. La identidad Israelita y levita le impactaron tanto que a pesar de su educación egipcia pudo mantener su identidad. El impacto de la identidad israelita es evidente en el alma de Moshé según Éxodo 2:11 donde está escrito: “salió a sus hermanos… uno de sus hermanos”

Moshé nunca perdió el sentimiento de pertenencia a su pueblo y a su tribu. Su madre jugaba un papel importante en esta identificación tan fuerte, por esto ella es llamada “hija de Leví”.

 

Cuarta aliyá, 27:6-23

27:4 “¿Por qué ha de desaparecer el nombre de nuestro padre de entre su familia sólo porque no tuvo hijo? Dadnos herencia entre los hermanos de nuestro padre.” – Aquí hay un asunto de legislación en cuanto a la herencia de la tierra de Israel. Las diferentes porciones de la tierra de Israel fueron entregadas sólo a los varones. Los hijos varones heredaban la porción de tierra que había recibido su padre. Cuando una hija se casaba obtenía el beneficio de la herencia de su esposo.

En este caso había cinco hijas de Tselofjad que reclamaban la herencia de su padre. La idea original fue que cada uno de los varones de los hijos de Israel, a partir de los 20 años de edad, que salieron de Egipto, tuviera una herencia en la tierra prometida. Los conversos no tenían el derecho de heredar la tierra. Este plan fue aplazado hasta la siguiente generación y en este caso Tselofjad, que había muerto en el desierto, no tenía hijos que pudieran obtener una porción en la tierra. Las cinco hijas se presentaban ante Moshé y explicaban su caso. Moshé consultó a HaShem para saber qué hacer en este caso y en otros casos cuando no había varones herederos.

27:7-8 “Las hijas de Tselofjad tienen razón en lo que dicen. Ciertamente les darás herencia entre los hermanos de su padre, y pasarás a ellas la herencia de su padre. Además, hablarás a los hijos de Israel, diciendo: “Si un hombre muere y no tiene hijo, pasaréis su herencia a su hija…” – HaShem contesta y dice que cuando no hay hijos, las hijas heredan la tierra.

La identidad judía se fija principalmente por la madre, pero la herencia tribal y de la tierra viene por la vía del padre.

 

27:15-23 Como Moshé ya no puede ser el líder del pueblo, él ruega al Eterno que supla esa necesidad. En su oración y la respuesta del Eterno encontramos

13 Principios Muy Importantes en Cuanto al Liderazgo:

  1. Un líder es puesto por HaShem. Si no es así, está destinado al fracaso.
  1. Un líder está puesto por encima del pueblo. La posición del líder no es lo mismo que su valor como persona humana. Hay una posición superior del líder, sobre el pueblo, cf. Mateo 24:45.
  1. El líder principal debe ser un varón. Una mujer en el liderazgo debe estar sometida a un varón.
  1. Un líder tiene que saber salir delante del pueblo. En primer lugar se refiere a la capacidad de hacer guerra y derrotar a los enemigos. Moshé mismo hizo guerra contra los dos gigantes Og y Sijón. En segundo lugar significa que un líder tiene que ser el primero en dar buen ejemplo delante del pueblo. También significa que un líder no puede estar con el pueblo todo el tiempo. Necesita apartarse para buscar al Eterno. Moshé se apartó y estuvo mucho tiempo con HaShem a solas, sin que el pueblo lo viera. Lo mismo hizo Yeshúa HaMashiaj.
  1. Un líder tiene que saber entrar delante del pueblo. Esto se refiere en primer lugar a la vuelta de la guerra. También significa que el pueblo tiene que ver a su líder, tener acceso a él. Un líder que no aparece delante del pueblo, con el tiempo perderá su posición en el corazón del pueblo. El pueblo le necesita y, por lo tanto, tiene que ser accesible. Es necesario tener equilibrio entre estas dos cosas, salir y entrar. Uno de los problemas más importantes en los líderes es el desequilibrio ente estos dos. Algunos se apartan demasiado, y otros nunca se apartan.
  1. Un líder tiene que hacer que el pueblo salga. Un pastor hace que las ovejas salgan a los pastos. Las saca fuera de su situación encerrada. Moshé sacó a los hijos de Israel de Egipto. Un líder tiene que tener la capacidad de hacer que el pueblo tome decisiones de cambio, para que salgan de donde están y encuentren libertad.
  1. Un líder tiene que hacer que pueblo entre. Hay momentos cuando las ovejas necesitan intimidad unas con otras en el redil, sin influencias de fuera. Es un momento de afirmar la identidad como rebaño y de revisión interna. Un líder tiene que tener la capacidad de formar a los integrantes de su pueblo para que se amen y se identifiquen como un cuerpo. El líder tiene que enseñar al pueblo a entrar en la presencia del Eterno.
  1. Un líder tiene la misma función que un pastor de ganado menor. El Salmo 23 y Juan 10 nos enseña que un pastor hace que a las ovejas no les falte nada. Un buen pastor no busca sus propios intereses, sino los del rebaño.
  1. Un líder tiene que tener un buen espíritu. Ha’Shem dio testimonio del espíritu de Yehoshúa. Tenía un espíritu diferente al resto del pueblo, que es una actitud interior más afín al Eterno que los demás. El espíritu del líder se proyecta sobre el pueblo.
  1. Un líder tiene que ser dotado con “hod” (majestad, esplendor, grandeza, dignidad, gloria, y hermosura). No puede tener una semblanza de flojera. Necesita caminar erguido, sabiendo que ha recibido un manto de autoridad desde el cielo. Es un reflejo de Aquel que es luz y por lo tanto debe irradiar con su sola presencia.
  1. Un líder tiene que vivir delante del Eterno, y consultar con Él. Para ser un buen líder hay que vivir la vida privada como si fuera en público, siempre teniendo en mente que está delante de la presencia del Eterno, de sus malajim y de los malos espíritus. Acuérdate que siempre tienes mil ojos mirándote. Realmente no existe la vida privada, y un líder que ser bien consciente de ello. Así como es en privado, va a ser en público.
    Un líder consulta con el Eterno antes de tomar decisiones, incluso en las cuestiones pequeñas.
  1. Un líder tiene que hablar las palabras del Eterno. Para que la palabra del líder sea con autoridad y respaldo del cielo, tiene que haber comido la Torá y luego tiene que hablar conforme a ella. Así el pueblo obedece las órdenes del líder, porque tienen origen divino, cf. 1 Pedro 4:11.
  1. Un líder tiene que ser reconocido por el pueblo. Un rey sin pueblo es un desastre. Un pueblo sin rey es un desenfreno. Un buen rey con mucho pueblo constituyen un potencial para el bien. Un buen líder no impone su liderazgo sobre otros. En el Reino los líderes son puestos por HaShem y luego reconocidos por el pueblo. Tiene que haber un equilibrio entre imposición y permisividad.

27:18 “Y Ha’Shem dijo a Moshé: Toma a Yehoshúa, hijo de Nun, hombre en quien está el Espíritu, y pon tu mano sobre él” – Moshé recibió la orden de poner sus manos sobre Yehoshúa. El propósito de la imposición de manos es triple:

1-      Identificación

2-      Transmisión

3-      Instalación

En muchas ocasiones hay una combinación entre estas tres, como en el caso de Yehoshúa bin Nun, que fue instalado en su ministerio como sucesor de Moshé por la imposición de las manos de Moshé, delante del pueblo, cf. Números 27:23, y al mismo tiempo le fue transmitido un espíritu de sabiduría, como está escrito en Deuteronomio 34:9:

Y Yehoshúa, hijo de Nun, estaba lleno del espíritu de sabiduría, porque Moshé había puesto sus manos sobre él; y los hijos de Israel le escucharon e hicieron tal como HaShem había mandado a Moshé.

Cuando la imposición tiene el propósito de transmitir algo, puede haber dos tipos de transmisión:

1-  Transmisión de pecado, como en el caso de los machos cabríos en Yom Kipur y otros animales que son sacrificados.

2-  Transmisión de espíritu y poder, como en el caso de las sanidades y liberaciones hechas por medio de Yeshúa HaMashiaj y sus talmidim y cuando el Espíritu de santidad fue dado a los discípulos, cf. Hechos 8:18.

Quinta aliyá, 28:1-15

28:2 “Ordena a los hijos de Israel, y diles: “Tendréis cuidado de presentar mi ofrenda, mi alimento para mis ofrendas encendidas, aroma agradable para mí, a su tiempo señalado.”” – En el resto de esta parashá encontramos un resumen de los sacrificios que toda la comunidad tiene que entregar en los tiempos señalados:

28:3-8    Diarios, mañana y tarde.

28:9-10    Semanales, cada Shabat.

28:11-15    Mensuales, cada Rosh Jódesh.

28:16-25    Anuales, en Pesaj y Jag Ha’Matsot.

28:26-31    Anuales, en Bikurim, Shavuot.

29:1-6    Anuales, en Yom Teruá.

29:7-11    Anuales, en Yom HaKippurim.

29:12-34    Anuales, en Sukot.

29:35-38    Anuales, en Sheminí Atseret.

El texto de 28:1-8 está incluido en las oraciones de Shajarit, por la mañana, y Minjá, por la tarde.

En las horas cuando se presentaban los sacrificios diarios en el templo, junto con el incienso, fue el momento para presentarse delante del Eterno en oración.

En Lucas 1:10 está escrito: Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando a la hora de la ofrenda de incienso.

El que daba un animal para ser sacrificado en el templo tenía que estar presente en el momento del sacrificio de su animal. Sin embargo, cuando se ofrecían los sacrificios de toda la nación no podía estar presente todo el pueblo. Por esta razón se establecieron grupos de israelitas que pudieran estar presentes como representantes del resto del pueblo durante los sacrificios. Como hubo 24 grupos de sacerdotes y levitas que se turnaban para servir, también hubo 24 grupos de israelitas, habitantes de Yerushalayim y de todas las ciudades del país, que se turnaban para venir al templo para estar presentes durante los sacrificios que fueron dados por todo el pueblo.

Las oraciones judías están conectadas con los sacrificios que había en el templo, como está escrito en el Daniel 6:10: Cuando Daniel supo que había sido firmado el documento, entró en su casa (en su aposento superior tenía ventanas abiertas en dirección a Yerushalayim), y como lo solía hacer antes, continuó arrodillándose tres veces al día, orando y dando gracias delante de su Elohim.

En Hechos 3:1 está escrito: Y Kefa y Yojanán subían al templo a la hora novena, la de la oración.

 

“a su tiempo señalado” – Las ofrendas tienen que presentarse en un tiempo señalado. Lo mismo sucede con las oraciones, tienen su tiempo límite. No se puede orar Shajarit a las tres de la tarde. Cada cosa en tu tiempo.

El tiempo es muy importante para HaShem. A nosotros nos toca santificar el tiempo. Es parte de nuestro servicio al Eterno hacer las cosas a su tiempo, no fuera de tiempo, como está escrito en Eclesiastés 3:1-15: Hay un tiempo señalado para todo, y hay un tiempo para cada suceso bajo el cielo: tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de derribar, y tiempo de edificar; tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de lamentarse, y tiempo de bailar; tiempo de lanzar piedras, y tiempo de recoger piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de rechazar el abrazo; tiempo de buscar, y tiempo de dar por perdido; tiempo de guardar, y tiempo de desechar; tiempo de rasgar, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar; tiempo de amar, y tiempo de odiar; tiempo de guerra, y tiempo de paz. ¿Qué saca el trabajador de aquello en que se afana? He visto la tarea que Elohim ha dado a los hijos de los hombres para que en ella se ocupen. El ha hecho todo apropiado a su tiempo. También ha puesto la eternidad en sus corazones; sin embargo, el hombre no descubre la obra que Elohim ha hecho desde el principio hasta el fin. Sé que no hay nada mejor para ellos que regocijarse y hacer el bien en su vida; además, que todo hombre que coma y beba y vea lo bueno en todo su trabajo, eso es don de Elohim. Sé que todo lo que Elohim hace será perpetuo; no hay nada que añadirle y no hay nada que quitarle; Elohim ha obrado así para que delante de Él teman los hombres. Lo que es, ya ha sido, y lo que será, ya fue, y Elohim busca lo que ha pasado.”

El factor tiempo es muy importante en todo el consejo del Eterno. Uno puede hacer cosas buenas fuera de tiempo y está haciendo mal. Cada cosa tiene su tiempo.

28:3 “Y les dirás: “Esta es la ofrenda encendida que ofreceréis a HaShem: dos corderos de un año, sin defecto, cada día como ofrenda de ascensión continua.” – El korbán tamid, sacrificio continuo, de los dos corderos al día, fue costeado por el medio shekel que el pueblo dio una vez al año como tributo para el templo. El sacrificio de la mañana cubría los pecados cometidos durante la noche y el sacrificio de la tarde cubría los pecados que habían sido cometidos durante el día.

28:3, 6, 8 “ofrenda encendida” – ¿por qué se repite esta frase tres veces? HaShem está enfatizando la necesidad de presentar las ofrendas con fuego. Nuestra entrega tiene que ser acompañada con un corazón ardiente, para que sea un olor agradable para él.

Lo mismo sucede con la libación. El vino no puede arder sobre el fuego, por eso había un canal en un lado del altar, donde se derramaba el vino delante del Eterno como libación. Sin embargo el vino tenía que arder, ser fermentado. El texto de la Torá exige que sea una bebida fermentada, embriagante, “shejar”,[1][4] cf. v. 7. El vino ha pasado por un proceso de fermentación y tiene más “ardor” que el jugo de uva lo cual es necesario para que sea aceptable como ofrenda de libación. Encontramos allí el mismo principio que en la ofrenda encendida. Tiene que haber fuego en el corazón cuando estamos orando, para que sea aceptable delante del Eterno. Esto nos enseña que las oraciones sin kavaná, sin intención clara, son inútiles, y no llegan al cielo como olor fragante. ¡Pongamos fuego y fermentación en nuestras oraciones delante del Eterno!

28:9-10 “El shabat ofrecerás dos corderos de un año, sin defecto, y dos décimas de una efá de flor de harina mezclada con aceite, como ofrenda de cereal y su libación. El sacrificio de ascensión de cada shabat será además del sacrificio de ascensión continuo y de su libación.” – En el Shabat hay una ofrenda adicional, aparte de los dos corderos diarios. Esta ofrenda se llama “musaf”, “adicional”. De allí viene la oración llamada “musaf” en el Sidur, el libro de oraciones.

28:11 “También, al principio de cada mes, presentaréis un ofrenda de ascensión a HaShem: dos novillos y un carnero, y siete corderos de un año, sin defecto” – En la luna nueva se ofrecen dos novillos, un carnero y siete corderos, harina, aceite, vino y un macho cabrío, además de los dos corderos diarios. Esto nos enseña que en cada luna nueva HaShem espera una nueva entrega total por nuestra parte. El total de animales ofrecidos en Rosh Jódesh son 10+1. Como hemos dicho antes, el número diez representa la totalidad. Los diez animales que se dan en ofrenda de ascensión son símbolos de nuestra entrega total. El macho cabrío nos habla de la muerte del Mesías por nuestros pecados. La cantidad de un hin es casi la misma que un galón. Una efá contiene aproximadamente 25 litros.

Textos que hablan del novilunio, rosh jódesh, se encuentran en Números 10:10; 1 Samuel 20:5, 18; Salmo 81:3-5; 104:19; Isaías 66:23; Ezequiel 45:17; Colosenses 2:16-17.

 

Sexta aliyá, 28:16 – 29:11

28:26 “También, el día de los primeros frutos, cuando presentéis una ofrenda de cereal nuevo a HaShem en vuestra (fiesta de) las semanas, tendréis santa convocación; no haréis trabajo servil.” – Aquí está escrito que la fiesta de las semanas es “vuestra”. Esto nos enseña que las fiestas no solamente son del Eterno, cf. Levítico 23:2. HaShem compartió sus fiestas con Israel para ser momentos de encuentro y de alegría delante de Él. Por eso están mencionadas como “vuestras fiestas señaladas”, cf. 29:39; Juan 5:1; 6:4; 7:2.

 

Séptima aliyá, 29:12-40 (heb. 30:1)

29:13 “Y ofreceréis una ofrenda de ascensión, una ofrenda encendida como aroma agradable a HaShem: trece novillos, dos carneros, catorce corderos de un año, que sean sin defecto” – En Sukot se sacrifican en total 70 toros, uno por cada una de las naciones gentiles que existían originalmente, según Génesis 10. Así que Sukot es la fiesta de las naciones. En el reino mesiánico todas las naciones estarán obligadas a celebrar Sukot, como está escrito en Zacarías 14:16-19:

Y sucederá que todo sobreviviente de todas las naciones que fueron contra Yerushalayim subirán de año en año para adorar al Rey, HaShem de los ejércitos, y para celebrar la fiesta de los Tabernáculos. Y sucederá que los de las familias de la tierra que no suban a Yerushalayim para adorar al Rey, HaShem de los ejércitos, no recibirán lluvia sobre ellos. Y si la familia de Egipto no sube ni viene, entonces sobre ellos no habrá lluvia; será la plaga con la cual HaShem herirá a las naciones que no suban a celebrar la fiesta de los Tabernáculos. Este será el castigo de Egipto y el castigo de todas las naciones que no suban a celebrar la fiesta de los Tabernáculos.

Si uno hace la cuenta de la cantidad de animales que fueron ofrecidos durante el tiempo de los dos templos, sin contar las ofrendas voluntarias y demás sacrificios personales, llegamos a más de un millón de animales. Un millón de animales no fueron suficientes para quitar los pecados del pueblo de Israel. Nadie fue liberado de la inclinación al mal, como está escrito en Hebreos 10:11:

Y ciertamente todo sacerdote está de pie, día tras día, ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados.

Nadie fue hecho perfecto por estos sacrificios, como está escrito en Hebreos 10:1: “Pues ya que la Torah tiene la sombra de los bienes futuros y no la forma misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que ellos ofrecen continuamente año tras año, hacer perfectos a los que se acercan.”

Todos constituyen una proyección profética hacia el sacrificio del Mesías, que tiene la capacidad de quitar el pecado del mundo y por medio del cual tenemos acceso hasta el trono del mismísimo cielo, como está escrito en Hebreos 10:14, 17, 19-22.

Porque por una ofrenda él ha hecho perfectos para siempre a los que son santificados… Y NUNCA MAS ME ACORDARÉ DE SUS PECADOS E INIQUIDADES… Entonces, hermanos, puesto que tenemos confianza para entrar al Lugar Santísimo por la sangre de Yeshúa, por un camino nuevo y vivo que él abrió para nosotros por medio del velo, es decir, su carne y puesto que tenemos un gran sacerdote sobre la casa de Elohim, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, teniendo nuestro corazón purificado de mala conciencia y nuestro cuerpo lavado con agua pura.” ¡Baruj HaShem!

Mashiaj en esta Parashá

25:10-13 Pinjás recibe un pacto perpetuo de paz para ser sacerdote. De semejante manera Yeshúa recibió su sacerdocio según el orden de Malki Tsedek para la eternidad.

25:13 Por la muerte de una persona israelita hubo liberación para el resto del pueblo. De la misma manera la muerte de Yeshúa trajo redención para Israel y el mundo.

27:16 De la misma manera como Yehoshúa fue puesto sobre el pueblo de Israel, Yeshúa ha sido puesto por HaShem sobre los hijos de Israel y el mundo entero.

27:17 Yeshúa es el buen pastor que Moshé pidió que el Eterno diera a los hijos de Israel.

27:18 Yehoshúa tenía espíritu. De la misma manera Yeshúa recibió el Espíritu de HaShem para convertirse en HaMashíaj

27:20 Yeshúa tiene la dignidad del Padre que lo instaló en su ministerio.

27:21 Yeshúa da la palabra para que entren y salgan los hijos de Israel.

27:23 Yeshúa es el sucesor eterno de Moshé.

28:3-4 Yeshúa es el sacrificio continuo que está presente delante de HaShem mañana y tarde.

28:9 Yeshúa está reflejado en todos los sacrificios adicionales de todas las fiestas señaladas por el Eterno para los hijos de Israel

En esta Parashá se encuentran los mandamientos número 400 – 405 de los 613:

  1. Precepto de las leyes de herencia, Números 27:8-9.
  2. Precepto de ofrecer la ofrenda continua (tamid) todos los días, Números 28:2-3.
  3. Precepto de ofrecer la ofrenda de Musaf en el Shabat, Números 28:9.
  4. Precepto de ofrecer la ofrenda de Musaf en el novilunio, Números 28:11.
  5. Precepto de ofrecer la ofrenda de Musaf en Shavuot, Números 28:26.
  6. Precepto de escuchar el shofar en Yom Teruá, Números 29:1.

[1][1]           Zevajim 19.

[1][2]                Douglas, J. D., Nuevo Diccionario Biblico Certeza, (Barcelona, Buenos Aires, La Paz, Quito: Ediciones Certeza) 2000, c1982.

[1][3]           Sifrí.

[1][4]           Strong H7941 shêkâr, shay-kawr’, From H7937; an intoxicant, that is, intensely alcoholic liquor: – strong drink, + drunkard, strong wine.